miércoles, 20 de enero de 2010

Zapote

Caminando por el redondel de Zapote o el círculo de tauromaquia, o el mercado del domingo donde los frutos estallan bajo el calor del trópico, iba mascullando un poema.
Sintiendo el vestigio del fuego que domina las manos y los ojos.
Iba caminando en ésta América centrada en sí misma, omnubilada en el ocio constante de la desconfianza. El viento de la tarde repartía toques errantes sobre el hombro del cuervo, de aquel que revuelve la desvencijada basura en los umbrales. Sin embargo desde la montaña, el sol deslizaba su encendida mano de cobre para tocarnos el pelo y el alma con su belleza infinita.
Sol bajando la montaña, humo azufrado del coloso en Turrialba desmorona de su fauce recién nacida, terremoto, Caribe Haití, niño desnudo por el sacudón, en medio de la noche, en medio de un infierno repetido en la falta de pan. Terremoto elaborado en Alaska, en antenas que ocultan la maldad de la especie? Vuelta a casa con los brazos cansados, turbia y breve, doblo la esquina y me siento en la huella cansada de Dios.

San José enero 2010
Elsa Noemi Am

No hay comentarios: